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Radio
En 1898, en este sencillo laboratorio, Marie y Pierre Curie descubrieron un elemento completamente nuevo.
Marie y Pierre Curie, 1898
Descubrieron el radio: un metal alcalinotérreo altamente radiactivo.
El radio es un elemento muy escaso.
Es un producto de la desintegración radiactiva de los átomos de uranio.
Los Curie lo aislaron a partir de un mineral del uranio, la uraninita.
Uraninita (UO2)
En unas 8 toneladas de uraninita hay tan solo 1 gramo de radio.
A principios del siglo XX, el mundo se enamoró de este nuevo elemento y anunció que su energía invisible tenía propiedades curativas y revitalizadoras.
Como resultado, se crearon polvos faciales con radio, y hasta chocolate con radio.
Además, las cualidades luminiscentes del radio se utilizaron en pintura, para esferas de relojes y diales de instrumentos.
Sin embargo, ahora sabemos que exponer el cuerpo a la intensa radiactividad del radio es extremadamente peligroso.
Los núcleos de radio son muy inestables.
A medida que se desintegran, emiten radiación que daña el ADN de las células y a veces produce mutaciones perjudiciales.
Dado que el radio es tan similar químicamente al calcio, si se ingiere se acumula en los huesos y aumenta el riesgo de padecer leucemia y cáncer óseo.
Marie Curie murió como consecuencia de su prolongada exposición al radio.
Estos peligros supusieron la retirada del radio de nuestras vidas diarias.
Pero todavía tiene un papel importante en medicina, puesto que, aunque puede provocar cáncer, a menudo se emplea para tratar esta enfermedad.
Esto se debe a que las células cancerosas son más sensibles a la radiación que las células normales, por lo que la radiación las puede destruir sin dañar excesivamente los tejidos sanos.
Por tanto, a pesar de ser un elemento tan peligroso, el radio también es una importante herramienta médica.