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Cada pocos años se repite un misterioso patrón climático en el océano Pacifico.
Océano Pacífico
Es responsable de la inundación de áridos desiertos, de llevar la sequía a zonas normalmente lluviosas y de causar la muerte de muchos seres vivos en todo el mundo.
Su nombre es «el Niño».
El Niño
Nuestro clima depende de la relación entre la atmósfera y el océano.
Los vientos influyen en la dirección de las corrientes del océano, y estas se encargan de transportar el calor por el planeta.
En el Pacífico, entre Indonesia y Sudamérica, los vientos suelen empujar las corrientes superficiales hacia el oeste, lo que hace que suba ligeramente el nivel del agua conforme nos aproximamos a Indonesia.
Además, el agua es mucho más caliente debido al clima más cálido.
Por el contrario, en el este las aguas son más frías y menos profundas.
Las diferencias en la temperatura del agua de estas dos zonas afectan al tipo de clima que experimentan ambas regiones.
Las aguas cálidas del oeste crean zonas de bajas presiones.
Al ascender, el aire forma nubes que originan tormentas tropicales.
Hacia el este, las zonas de altas presiones hacen que el clima sea mucho más seco.
El Niño lo cambia todo.
Durante un año del Niño, que se produce en períodos de dos a siete años de media, los vientos se calman e incluso invierten su sentido.
El resultado es que las aguas más cálidas del oeste viajan hacia el este, lo que invierte los patrones de la presión atmosférica e iguala las temperaturas y niveles del océano.
Las tormentas eléctricas tropicales se alimentan del aire húmedo y caliente que hay sobre el Pacífico.
A medida que las aguas más calientes del Pacífico se mueven hacia el este, las tormentas eléctricas más grandes las acompañan.
Las lluvias que normalmente caerían sobre los bosques de Indonesia, ahora lo hacen sobre los desiertos de Perú.
Los desiertos se inundan hacia el este al tiempo que los incendios forestales y la sequía golpean el oeste en Indonesia, y provocan catástrofes.
El Niño provoca un efecto dominó en todo el planeta.
Tormentas invernales en California, monzones alterados en la India, sequía en el sur de África e inundaciones en África central.
El Niño nace en el Pacífico, pero se deja notar en todo el mundo.
Y sigue siendo uno de nuestros misterios climatológicos.